Diccionario basado en ambientes

  1. El principal defecto de los marcos y guiones en su definición tradicional consiste en que no corresponden a ninguna estructura mental observable. Los autores que hacen uso de estos términos normalmente aluden a unos constructos simbólicos, difíciles de formalizar.
  2. Al mismo tiempo, los marcos y guiones tienen que estar presentes en cualquier descripción lingüística, ya que es evidente que el léxico se forma y funciona gracias a la existencia de actividades y estructuras típicas en la sociedad humana y en la naturaleza. En concreto, deberían estar presentes en los diccionarios.
  3. En un intento de formalizar estas estructuras para un diccionario en línea nos topamos con un obstáculo importante y una herramienta mágica. El obstáculo consiste en que las bases de datos – la forma más extendida de almacenamiento de información – tienen un carácter lineal y admiten un número fijo de argumentos. ¿Cómo se podría representar, por ejemplo, un guión mediante una base de datos si es una secuencia de acciones no delimitada en cantidad? Crear una tabla para cada guión parece muy poco ahorrativo, además, cada acción del guión puede pertenecer a varios guiones, lo que multiplicaba el número de las tablas y dificultaba las búsquedas.
    Por otro lado, las bases de datos permiten efectuar búsquedas rápidas según un parámetro determinado. Con lo cual, si determináramos un número de campos (o funciones) para cada palabra, la búsqueda según estos campos nos podría proporcionar los elementos necesarios para la reconstrucción de un guión.
  4. La idea simplificadora que quiero proponer aquí consiste en que es suficiente determinar para cada palabra una función básica: su vecino derecho. Esta función tiene que estar presente en la representación mental, ya que
    1. El carácter de cualquier lengua es secuencial, y cada palabra tiene un vecino derecho, de los cuales algunos son estadísticamente mucho más relevantes que otros
    2. El carácter de los acontecimientos temporales también es secuencial, y cada acontecimiento suele tener un vecino derecho (su consecuencia o continuación), de los cuales algunos son estadísticamente mucho más relevantes que otros.
  5. Para no confundir los términos habituales “marco” y “guión” con mi propuesta, voy a introducir un término nuevo, el “ambiente”.
    Los AMBIENTES son una estructura que incluye:
    1. Una localización típica (ej.: un juzgado, un concesionario, el cuerpo humano etc.).
    2. Un grupo de verbos (por ejemplo, “defender, fallar, recurrir” para el ambiente “juicio” o “doler, curar, estar mal de…” para el ambiente “cuerpo humano)
    3. Estos verbos pueden tener una organización temporal, i.e. formar una secuencia de acciones (por ejemplo, “denunciar – acusar – defender – fallar – recurrir” o “doler – curar/tratar – mejorar”). En este caso se habla de un guión adscrito (inherente) al ambiente.
    4. Un grupo de sustantivos que se combinan como actantes con este grupo de verbos (ej.: “hígado, corazón, etc.” para las partes del cuerpo, “abogado, fiscal, etc.” para el “juicio”)
  6. Esta estructura tiene una realización muy sencilla. Cada palabra tiene un número de “vecinos derechos” (“right neighbour”, RN). El grado de vecindad – o la fuerza de vínculo – es estadístico, es decir, aumenta cuando se detecta una coocurrencia frecuente de los vecinos.
    Lo esencial es que el grado de vecindad puede variar sustancialmente en presencia de otra palabra clave (el ambiente o cualquiera de sus componentes). Por ejemplo, en el ambiente “baloncesto” el grado de vecindad entre fallar y canasta es alto y el grado de vecindad entre fallar y recurrir es bajo, mientras que en el ambiente “juicio” es al revés.
    A nosotros nos podría parecer que la estructura de un ambiente es mucho más compleja que la lineal. Sin embargo, para cada palabra es suficiente indicar su RN (o localización) para determinar su pertenencia a un determinado ambiente.
  7. El ser “vecino derecho” es una propiedad igualmente temporal como sintáctico-combinatoria. Es decir, la misma regla determina que “del diablo” sea un RN para “abogado” y “recurrir”, RN de “fallar”.
  8. De esta manera, tanto un ambiente como un guión son un constructo mental o, mejor dicho, una reconstrucción a posteriori: en la mente no hay ninguna estructura simbólica que le corresponda, sin embargo, ya que cada verbo tiene uno o varios RNs, cualquier usuario de la lengua a base de introspección (o analizando el corpus) puede reconstruir cadenas en las que cada eslabón siguiente sea un RN para el anterior, etc.
  9. Se podría afirmar que cada ambiente está sustancialmente determinado por sus verbos. Así, el ambiente “fenómenos orgánicos” son argumentos de los verbos “nacer” y “morir”, el “partes del cuerpo” es constituido por los verbos “doler” y “curar”.
  10. Cabe señalar que los ambientes son una estructura jerárquica: así, los “órganos vitales” entran en el hiperambiente “cuerpo humano”, mientras el “cuerpo humano” es un subambiente del “fenómeno orgánico”.  Es muy importante que los verbos que determinan los superambientes  se heredan por los subambientes: por ejemplo, los fenómenos orgánicos crecen, por tanto, las partes del cuerpo y los órganos vitales también típicamente pueden crecer. Sin embargo, existen limitaciones (por ejemplo, sólo pueden picar las partes del cuerpo exteriores, mientras que los órganos vitales, no).

 

  1. En los 70 Igor Melchuk introdujo el término “función léxica” para poder organizar el léxico en grupos lógicos (por ejemplo, Magnum (viento)= huracán, Magnum (gritar) = chillar, berrear). Nosotros proponemos definir un pequeño número de funciones para todas las palabras, pero a diferencia del planteamiento de Melchuk no creamos las funciones a posteriori y a nuestra voluntad, sino que pretendemos que ya existen como tales en la forma de organizar el léxico que tiene nuestro cerebro. Si aceptamos la existencia (estadístico-distributiva) de los RNs, tenemos que aceptar que cada palabra posee una vecindad de palabras, que, además, pueden organizarse en los siguientes bloques.
    1. Acción típica del agente. Función definida para los sustantivos. Por ejemplo, AccAg (“abogado”)= {defender, recurrir…}, AccAg (“vaca”)= {mugir, dar leche}. Notemos que aquí la acción es el RN del argumento, y no al revés.
    2. Acción sobre el paciente/tema. Esta función define verbos cuyo RN es el argumento: AccPac (abogado)={contratar, despedir}, AccPac(corazón)={curar, operar}…
    3. Acción típica del estímulo. AccStim(“corazón”)= {estar mal, doler,..}.
    4. Argumento típico. Función determinada para los verbos que, posiblemente, se subdivide en varias funciones dependiendo de qué papel temático adopte el argumento, por ejemplo:
      1. Tema típico: contratar: {abogado, detective, asistenta,…}
      2. Agente típico: contratar: {agencia, empresa, un particular…}

      3. Notemos, y es muy importante que los argumentos típicos forman los así llamados “campos semánticos”, por ejemplo, TemaTípico (contratar)=PROFESIÓN
    5. Pareja típica. Tanto sus argumentos como su valor son sustantivos. Hay dos modalidades de la ParTíp:
      1. Pareja coordinada: palabras que pueden sustituir al argumento con el mismo verbo en la misma localización. Por ejemplo, Coord(hígado)={riñón, corazón,…}, porque existe el ambiente OPERAR () cuyos argumentos son las partes del cuerpo.
      2. Coargumento: palabras que coocurren con el argumento en la misma estructura verbal pero desempeñando otro papel temático: Coarg(abogado)={sentencia,fallo,…}, ya que es posible “en el juicio el abogado recurrió la sentencia/el fallo”.
    6. Modo típico. Función determinada para verbos. Por ejemplo, ModoTípico (pasar) ={olímpicamente}, ModoTípico (aceptar) ={de mala gana, encantado}
    7. Localización típica. Función extremadamente importante tanto para sustantivos como para verbos. Por ejemplo, LocTíp (comer)=restaurante, LocTíp(sofá)=salón.
    8. Característica típica. Esta función produce adjetivos y se subdivide en multitud de funciones (se podría basar en la clasificación de qualia de Pustejovsky). Por ejemplo, el “coche” en el ambiente de compra-venta puede tener las siguientes características típicas: rojo, 7 plazas, de segunda mano/ seminuevo, (de la marca) Renault, de tantos kilómetros, con motor diésel/gasolina,…
    9. Intensificador (o Magnum). Esta función establece equivalencias entre palabras con intensificadores gramaticalizados (muy, mucho, fuerte) y expresiones sin ellas. Por ejemplo, Magnum (fumador)=”fumador empedernido”, Magnum (“tonto”)= “tonto perdido”, etc. Notemos que, a diferencia de la versión de Melchuk, no estamos comparando significados de palabras para encontrar similitudes, sino que otra vez estamos clasificando los RNs típicos.
  2. ¿Hay alguna manera de “calcular” (hallar el valor en función del argumento) las funciones que acabamos de introducir? Sí, analizando los corpus extensos (preferiblemente, anotados gramaticalmente) y efectuando una sencilla tarea de clasificación. También es posible conseguirlo mediante cuestionarios con cientos o miles de participantes.
  3. La importancia práctica de las funciones que introducimos es enorme.
    1. Nos permiten delimitar distintos ambientes, precisando de esta manera las múltiples traducciones que puede tener una palabra (compárese “he perdido mi pelota”, “me duelen las pelotas”, “eres un pelota”, “está en pelota”). A propósito, puedo expresar una hipótesis importante: dos ambientes de una palabra son distintos si en alguna lengua se expresan con dos palabras diferentes (por ejemplo, la “construcción” como evento en ruso se denota con una palabra distinta de la que denota la “construcción” como edificio).
    2. Nos permite efectuar búsquedas según funciones típicas o ambientes, que momentáneamente crearán campos léxicos determinados. Esta opción tiene un enorme interés práctico para profesores de segundas lenguas. Por ejemplo, introduciendo “tema típico” y “contratar” obtendríamos una lista de profesiones, mientras “doler” nos daría las partes del cuerpo. Introduciendo “acción típica” y “corazón” obtendríamos una lista de acciones que le pueden ocurrir a un órgano vital, introduciendo “juicio” (o cualquiera de las acciones de este guión) obtendríamos el guión entero: la secuencia denunciar – acusar – defender - … etc.
    3. Si calculamos los RNs según su frecuencia de coocurrencia en distintos corpus (escrito u oral), las listas de RNs obtenidos en las búsquedas nos darían fe de la tipicidad de un determinado uso lingüístico (es decir, podríamos averiguar si una determinada expresión suena “normal”, “culta”, “rara” o “coloquial”).
    4. Un diccionario dotado de las funciones, sería capaz de hallar inferencias. Por ejemplo, de la frase “el abogado defendió” podría extraer que se trata de un juicio que tiene lugar en un juzgado, que antes ha habido una denuncia y una acusación, y que, posteriormente, el fallo puede ser recurrido.
    5. Esta organización refleja la organización de nuestro mundo con sus matices culturales. Por ejemplo, uno de los RNs de “salir” es “de marcha”, que refleja un guión inexistente en la cultura rusa. La principal función típica del “sofá” en ruso es “dormir” y su localización típica es “cualquier habitación”, mientras que en español es “sentarse” y su localización, el salón, etc.
    6. Cada entrada del diccionario por ambientes contendría todas las funciones arriba expuestas.

NOTAS A NIVEL PRÁCTICO.
Después de pensarlo mucho, hemos llegado a la conclusión de que sería muy conveniente indicar para cada sustantivo y verbo varios ambientes. Para los nombres, se indicaría el ambiente en el que son agentes, otro, en el que son pacientes o temas, y otro, en el que son estímulos. Para los verbos, se indicaría el ambiente de su agente, el de su estímulo, el de su paciente, etc.
Por ejemplo, la “pierna” como agente pertenecería al ambiente “cuerpo humano” (verbos como “crecer”), mientras la “pierna” como paciente pertenecería al ambiente “médico” (o uno de los subamientes: “trauma” (fracturar, romper), “hospital” (escayolar, hacer una radiografía…), “cirujía” (operar, anestesiar, cortar…)).

Notemos que no todas las partes del cuerpo se pueden fracturar (p.ej., un músculo no). Por tanto, habría que definir un subambiente “cuerpo óseo” que admite tanto fracturar como hacer una radiografía, operar, escayolar, etc. Los sustantivos de este ambiente admitirían también los verbos del hiperambiente “cuerpo humano” como crecer o doler (es decir, habría permeabilidad de la herencia). Por lo general, los subambientes heredan los verbos de los hiperambientes, pero no al revés: por ejemplo, sólo los sustantivos del subambiente “cuerpo humano exterior” admiten el verbo picar.

Para dejar un comentario, entre en el sistema con su nombre y contraseña