Los pijos y los pedantes

Palabras con secretos



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Los pijos y los pedantes

La palabra pijo describe en primer lugar a las personas que tienen mucho dinero y lo ostentan. Son ricos que se pasean en un Ferrari luciendo ropa de Armani y un Rollex. Pero por extensión también puede referirse a objetos innecesariamente caros y/o de marca. Así

un coche caro = un coche que vale mucho, pero porque tiene buenas prestaciones
un coche pijo = un coche ostentoso, elegante y de marca, que sirve para presumir del dinero que ha pagado por él su dueño

Los pijos son también personas que intentan alejarse de la multitud, de los plebeyos, de la chusma. Para ellos la chusma son el 95% de la población: cajros y reponedores de un supermercado, peluqueras y camioneros, mileuristas, personas normales y corrientes. Para mostrar que son diferentes no sólo visten distinto: procuran también hablar y expresarse de otra manera. Si los trabajadores barriobajeros hablan con voz ronca y plana, los pijos pronuncian vocales nasales (inexistentes en español), con una entonación cantarina, alargando sílabas o acentuando cada una de ellas:

Juan es SSSSsuperguapo
Es immm-presss-sio-nan-te

Tienen mucha tendencia a usar palabras inglesas donde no hacen ninguna falta, y, además, las pronuncian con un buen acento inglés (hasta donde llegan, claro).

Los niños españoles (y también algunas mujeres mayores) evitan los tacos, y los sustituyen por sus versiones cursis:

Jopé / Jolín / Jopetas = Joder
Mecachis = Me cago en Dios

Los pijos hacen lo mismo para parecer más refinados, lo que a la mayoría de los españoles les parece patético.

Por último, la palabra pijada significa una cosa innecesaria y cara:

– Mi madre se compró un Segway para ir al mercado
– ¡Joder, vaya pijada!

La palabra pedante requiere un comentario especial. El caso es que en los últimos 30 años la sociedad española, y junto con ella, el lenguaje hablado, ha ido democratizándose tomando como referencia la forma de comunicarse de las capas menos cultas de la población. Huyendo de lo culto y aristocrático la distancia entre el lenguaje literario y el coloquial ha aumentado de manera bárbara. Como consecuencia muchas palabras españolas que eran de uso común cayeron en desuso y han empezado a percibirse como demasiado cultas, pedantes. Así se perciben hoy en día las palabras en negrita:

Hay que expresarlo de forma concisa (=breve pero exacto)
He dejado el despacho diáfano (=sin cosas por medio, despejado)
Craso error (=error garrafal, un error importantísimo por sus consecuencias)

Tristemente, si hoy en día una persona se expresa de forma concisa usando palabras adecuadas ya es un pedante:

NORMAL: Ayer mientras estábamos saliendo del bar, un madero se metió con Juan, bueno, más bien al contrario, o sea, que Juan se lió con un madero y eso, que se lio una gorda y acabamos todos en la comisaría.
PEDANTE: Ayer al salir del bar tuvimos un altercado con la policía y nos detuvieron

Otro rasgo característico de los pedantes consiste en pronunciar las palabras extranjeras tal como se pronuncian en sus respectivas lenguas. Si creéis que es lo normal, estáis muy equivocados. Un español medio no habla bien ninguna lengua extranjera, incluso el inglés lo pronuncia con mucho acento español. De ahí que en la sociedad sea normal y hasta deseable españolizar la pronunciación extranjera.

Así, por ejemplo,

Renault se pronuncia Renolt
Google, como Guguel
hippie, como jipi
WhatsApp como wasap
made in Spain como meid in espein

De modo que si no queréis pasar por pedantes, ¡evitar pronunciar bien las palabras extranjeras!

Autor/a Георгий Нуждин